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de Tapas como un compostelano

tapas en Santiago de Compostela
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Continuamos con el segundo artículo para ir de tapas como un compostelano. Bueno, aunque os parezca una barbaridad y de verdad lo sea, de aquí nos fuimos a comer. Pero como tenía que ser “ligerito” nos decidimos por un local vegetariano. En Santiago hay poca variedad de restaurantes que tengan buenos y variados platos vegetarianos. Os recomendamos A Tulla, Hervor e Fervor, Petiscos o el elegido en esta ocasión: TS A Casa en la rúa de San Pedro.

Aquí podéis pedir croquetas de verduritas, tartar de la huerta, paté mediterráneo,…todo delicioso y acompañado por zumos naturales, cócteles únicos, o una Estrella Galicia. Si te cabe puedes probar una tarta que destacó sobre los demás postres, de bizcocho sobre una ganache de chocolate y con una riquísima crema chantilly.

Como estábamos repletos nos decantamos por ir a pasear por el Parque de Bonaval, donde se encuentra el recomendabilísimo Museo do Pobo Galego. El parque ocupa parte del terreno del Convento de San Domingos de Bonaval, seguramente era la zona de huerta y lo reformaron no hace mucho en un proyecto de Alvaro de Siza. Todavía conserva un cementerio desacralizado y una zona de parque en pendiente y desde donde se tienen unas vistas panorámicas de la zona vieja de Santiago. Es un parque frecuentado por compostelanos tan pronto los rayos de sol acarician el césped. Tened cuidado con ir después de comer ya que es un plan muy goloso. Nos referimos a la siesta.

Como queríamos aprovechar a tope el tiempo nos acercamos al Hotel Costa Vella, en Porta da Pena. Es bien conocido por su precioso jardín o la galería desde donde se contempla la paz y tranquilidad del lugar. Aquí hicimos tiempo agarrados a la taza de nuestro café cargado hasta que se nos hizo la hora de la visita a los Tejados de la Catedral. (ACTUALIZACIÓN: En breve se podrán volver a visitar y mientras podéis visitar el Pórtico de la Gloria o la Torre de la Carraca)

Casi tendríamos que dedicar una entrada solamente para la visita. Os recomendamos que reservéis a través de su pagina web o que os acerquéis por el Centro de Atención al visitante en la misma Plaza del Obradoiro ya que es la mejor visita guiada de Santiago de Compostela y nos atrevemos a decir que de todo el Camino de Santiago. Dura una hora y se accede a través del Palacio de Gelmírez y de las torres a los tejados de la Catedral. Largas lajas de granito soportan nuestros pies y el de tantos miles y miles de visitantes. Las guías hablan apasionadamente de los tesoros y secretos ocultos en la altura y abren los ojos a los asistentes que se desvían en tradiciones erradas y demasiado disfrazadas con el tiempo. Con la entrada, que tiene descuento para los peregrinos, incluye la posibilidad de visitar el Museo de la Catedral y la magnífica arquitectura que lo alberga, como el Claustro y la Balconada. (Recordad que en estos momentos por obras no se puede realizar esta visita)

Al salir ya era justo la hora en que la mayoría de los locales de la zona vieja comienzan con las tapas gratuitas que acompañan las consumiciones, así que decidimos sacrificarnos por la causa de este post y empezamos nuestra gira por la Rúa de la Raíña, paralela al Franco y quizás un poquito menos turística, por el San Jaime. Tuvimos mucha suerte ya que la mesa que tienen entrando por la Plaza de Fonseca estaba vacía y desde ahí se ve pasar el bullicio de turistas, viajeros y peregrinos. Son famosas como tapas las croquetas y la tortilla, especialidades de la casa, aunque para mi gusto yo no pagaría por ellas. En la calle de la Raíña, además os recomendamos el Central, los Caracoles, el Trafalgar y su tapa de tigres, el Bigotes y sus garbanzos… y si os acercáis al Franco os recomendamos el Abellá y su tapa de cocodrilo. Hay otros locales que están teniendo bastante éxito entre los turistas pero… si quieres tapa la pagas! Cerquita también están el Marte y su deliciosa tortilla (acaba de cambiar de gestión y no sabemos que nos podemos encontrar todavía…) y el San Clemente, que a tantos estudiantes ha dado de cenar a base de tapas (hemos llegado a contar cuatro tapas diferentes en mesa).

Bueno, nosotros seguimos a lo nuestro y decidimos acercarnos de nuevo al otro local famosísimo por la tortilla: la Otra Tita. En este caso, aunque estaba deliciosa, se diferenció de la del Moha Plaza de abastos en que las patatas tenían una textura bastante crujiente, casi parecida a patatas fritas de bolsa (aunque sabemos que no lo son). El local estaba a tope y encontramos una mesa de milagro. El público ya se veía más variado con estudiantes, turistas, peregrinos y algún que otro guiri perdido que cayó allí por la buena fama de la tortilla del lugar trabajada durante años, según dicen, por la cocinera que ahora está en el Moha.

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